lunes, 22 de febrero de 2021


EL FARO: LA INCERTIDUMBRE DE LO IRREAL

 

Antes que todo, para comenzar debo advertir que este review contiene un poco de spoiler, pero a la vez no es spoiler; el hecho de analizar algunos aspectos y teorías sobre esta película se hace necesario para su mejor comprensión, y esto no va en desmedro del visionado de la misma y en su disfrute, independiente que se conozcan algunas escenas o sucesos con anterioridad; la narración y atmósfera que se manifiestan en la cinta son lo principal, y ningún review ni crítica podrá menoscabar eso.
 
Ambientada a finales del 1800,
El Faro muestra la historia de dos fareros, Thomas Wake y Ephraim Winslow, que deben pasar cerca de un mes en una isla para mantener las instalaciones y funcionamiento del faro ubicado en el lugar.
 
Filmada en blanco y negro y con una relación de aspecto que remite al cine antiguo, Robert Eggers y compañía demuestran que una vez más pueden crear algo fuera de lo común y ser un gran aporte en el género del terror, como ya lo hicieron en el año 2015 con The Witch, película que forma parte de una nueva oleada de terror estadounidense, junto a Hereditary (2018), Us (2017), o Midsommar (2019), cintas que a mi juicio son referentes de estos últimos años en este estilo del pavor.
 
La obra dirigida por Robert Eggers bebe directamente de la estética y literatura del escritor bostoniano Edgar Allan Poe (1809-1849), aunque guarda cierta connotación con la obra de H.P. Lovecraft, y por ser connotación esto no se hace tan evidente en el largometraje. Por el contrario, aquella sensación de opresión, de soledad, de antigüedad, de carga depresiva, de incomprensión, de demencia, propia de la literatura del bostoniano, se hace presente a lo largo de toda la historia. La negrura, la iluminación, la lejanía con la civilización, las escenas de corte críptico, las personalidades hurañas de los personajes centrales, el faro mismo…, todo remite a la esencia, atmósfera y mitología que Poe impregnó a su obra por allá por el siglo XIX, mismo siglo en que está ambientada la historia. El aspecto psicológico y demencial que se aprecia es propio de cuentos como El Gato NegroEl Corazón DelatorEl Barril de Amontillado, o mi favorito, La Máscara de la Muerte Roja. Los cuentos Manuscrito Hallado en una Botella Un Descenso al Maelström se hacen presentes con su ambientación marinera y de relatos en altamar. Sin lugar a dudas Poe fue una fuerte influencia para que Robert y Max Eggers escribieran el guión.
 
Pero para ser específicos, fue el cuento inconcluso El Faro el que se constituyó en la fuente directa de inspiración para el guión de esta película. Poe dejó sin terminar este cuento. De hecho, el relato ni siquiera tenía nombre; sus biógrafos le dieron el título no oficial que conocemos ahora.
  



ASPECTO TÉCNICO
 
Lo primero que llama la atención es su relación de aspecto. En palabras simples, la relación de aspecto (aspect ratio en inglés) es la proporción que hay entre el ancho y el alto de una imagen; por lo general, la imagen en el cine es más ancha que alta. En los inicios de la industria cinematográfica, la aspect ratio era más cercana a la forma cuadrada, pero esto fue evolucionando hasta llegar al día de hoy.
 
Cuando reparé en la relación de aspecto poco usual, pensé que la película venía mala, así que me dispuse a buscarla desde otras fuentes. Mayúscula fue mi sorpresa cuando descubrí que en todos lados la película venía igual: un widescreen no horizontal, sino que vertical, lo que en un principio pensé que esto podría ser desagradable durante todo lo que dura la cinta. Pero eso no ocurre; al estar sumergido en la atmósfera oscura y antigua de la historia, esta clásica relación de aspecto, cercana a la forma cuadrada, no influye de manera negativa. Es más, según sus propios realizadores, junto con mostrar una estética antigua, la intención era dar una sensación de opresión en el relato, una forma de decir que los personajes y todos los acontecimientos que ocurren están supeditados a un angosto espacio del que no pueden escapar, y en el cual difícilmente pueden moverse con soltura y comodidad, lo que exacerba la angustia tanto de los protagonistas como del espectador. Aun más, me atrevería a decir que este curioso widescreen vertical hace alusión de una manera bastante abstracta y rebuscada a un faro, aquel ídolo monolítico, centro de esta historia, alto y angosto, que es objeto de pesadilla, control y deseo por parte de los personajes, fin último de aquéllos que se enfrentan para obtener eso tan preciado que les dará felicidad y goce en medio de tanta angustia y opresión: la cima del faro y su contenido.
 
Otro punto que me llamó mucho la atención fue su extendido primer acto. Pero para que esto se entienda mejor, hablemos brevemente de la Estructura de los Actos en una película, o el Paradigma como lo llamó Syd Field. El Primer Acto se refiere al fragmento desde que inicia la historia hasta que sucede un hecho o acontecimiento que obliga a los personajes principales a embarcarse en una aventura de la cual saldrán mejores personas (o peores) de las que eran en un principio, el Planteamiento; en general dura alrededor de 30 minutos. El Segundo Acto hace mención a toda la aventura en sí, el desarrollo de la historia, la Confrontación, que frecuentemente es más largo (cerca de 60 min). Llega un momento en que el o los protagonistas tienen que tomar una decisión crucial que marcará un giro definitivo en toda la historia. Éste es el punto de inflexión que dará inicio al Tercer y último Acto (cerca de 30 min. o menos), la Resolución, la recta final que definirá si se obtendrá la victoria o no.
 
Aclarado este punto, paso a lo siguiente que me llamó la atención: su extendido primer acto cercano a los 50 minutos. Se puede pensar que es demasiado largo, que le quita tiempo a lo esencial de la película. Todo lo contrario; en este larguísimo primer acto es donde se desarrolla la base de la historia, lo oscuro, lo angustiante, aquello que oprime. Los personajes se desenvuelven en una dinámica de enfrentamiento que termina dirigiéndose hacia un paroxismo de frenesí en los dos siguientes actos. La lentitud con la que ocurren desde un principio los hechos, da para sumergirse en la atmósfera psicológica de una manera contundente, a pesar de que a primera vista no se entienda mucho del mensaje simbólico que los realizadores quieren dar.

 



ALGUNOS PUNTOS
  
Me referiré brevemente a la relación de poder que hay entre Ephraim, el joven, y Thomas, el viejo, ya que esta relación es la base de lo que ocurre en la historia más que el tema terrorífico que se aprecia a simple vista.
 
Desde un principio Thomas demuestra su posición de poder frente al joven, no sólo desde un punto de vista laboral, en cuanto a la jerarquía, sino también en el trato hacia éste. El viejo constantemente se transforma: en un momento es jefe autoritario y severo; en otro momento es un amigo buena onda que comparte los más profundos secretos de su vida, y a la vez el joven se abre para contar aspectos íntimos; luego el viejo se transforma en abusador que lo único que desea es minimizar al joven en una muestra de dominación propia de alguien que no ha conocido otro trato, o que no ha tenido otro tipo de relaciones en la vida. Es curioso que en una de sus transformaciones el viejo se muestra de una manera bastante inesperada, teniendo en cuenta que es un hombre de mar curtido por los viajes y la experiencia que pueda dar una vida de lobo marino. Tal transformación no es evidente a ojos del espectador, comienza como algo sutil para, llegado cierto momento, evidenciarse de una forma clara y chocante que deja muy poco espacio a interpretaciones. Estas transformaciones de Thomas provocan una sensación de inestabilidad que va mermando el espíritu calmado de Ephraim, y también del espectador.
 
La transformación e inestabilidad es una constante en el personaje de Thomas. A veces es tosco, mal educado, insoportable, y otras veces se comporta de manera amigable; pero en otras se comporta de manera ladina, manipuladora, siniestra y terrorífica. Ésa es la peor de las transformaciones.
 
El viejo hace notar su poder sobre el joven; lo somete, lo persuade, lo utiliza, le miente, lo lleva por el mal camino, juega con su mente, al igual que juega con la del espectador. El deseo de Ephraim de querer hacer justicia por cuenta propia para acabar con la sensación de impotencia por ser víctima de tamaño ser despreciable, sale de la pantalla para crear el mismo deseo en el espectador mediante el gran trabajo cinematográfico y narrativo de Robert Eggers y su equipo; el concepto de poder abusivo queda bien plasmado.
  


En algún momento creí tener la idea de que después de determinada escena, lo que se ve en pantalla no es nada más que la imaginación de alguno de los personajes. Es bien sabido que ésa es una idea impopular que desalienta a los espectadores de una película, y con justa razón. ¿Qué motivos tengo yo para perder mi tiempo viendo una película que me sugiere la idea de que todo lo que ocurre en pantalla no es más que el producto de una mente que se dedica a soñar, y que por desgracia puede que la gran mayoría de todos aquellos puntos álgidos en la historia no sean más que falsedades? ¿Qué interés tengo yo en ver una mentira que nunca ocurrió en la vida de los personajes? ¿Por qué permitiría yo que se me insulte de esa manera como espectador?
 
Recordé la escena clímax en la última película de la saga Crepúsculo (Amanecer, Parte II), en donde desgraciadamente recurren a esta artimaña.
 
La impopularidad de un recurso narrativo de tan baja estofa es de público consenso; que se haga presente y deje con los crespos hechos a muchas personas que quieran disfrutar de una buena historia, es algo que no se tiene que tomar a la ligera, si es que se pretende usar. Sobre todo si hablamos de los mismos realizadores de The Witch, cinta que les dio tanto prestigio y que los puso a la vanguardia de la anterior mencionada oleada de cine de terror, que se agradece, y que dejó a muchas personas con ganas de querer ver más de parte de Robert Eggers y compañia. O sea, hay mucho que perder.
 
Primero que todo recordemos que éste es una largometraje de lenguaje onírico, algo así como un sueño. No completamente. Inicia desde un punto de vista real, pero a medida que avanza la historia, ésta se va deformando y presenta escenas que nada tienen que ver con la realidad. Mezcla lo real con lo imaginario. Y lo imaginario va de la mano con lo abstracto, lo metafórico, lo pesadillesco, lo terrorífico. Lo abominable.
 
A lo que me refiero es que aquello onírico y metafórico en muchas obras no es algo que pueda ser considerado una falsedad impopular que atenta contra las expectativas de la audiencia (a lo Crepúsculo), sino que es un aspecto esencial de la historia, no para que se entienda (todo lo contrario, más dudas deja), sino más bien para despertar en la gente la sensación de angustia, miedo y abominación que es propia en este género literario y cinematográfico, ya que para dar vida a este tipo de sensaciones se requiere mucho más que mostrar simples monstruos, cadáveres, fantasmas o cadenas chirriando en medio de la noche. La atmósfera es lo esencial en el terror; aquello que envuelve a la audiencia despertando una sensación de pavor, y que no se puede describir, no se sabe qué es, pero es algo amenazador; aquello que no se ve, pero se sugiere, se presiente. Y lo onírico y pesadillesco, si se saben usar, entonces el resultado obtenido se traduce en atmósfera de terror puro.
 
Sin lugar a dudas la música incidental a cargo del compositor Mark Korven es parte fundamental para sumergirse en esta atmósfera. Digo música, pero para ser específico son más bien sonidos, ruidos, rumores espeluznantes, un poco al estilo dark ambient; algunos de estos sonidos sugieren provenir de cuerdas vocales de creaturas acuáticas que yacen en los abismos más profundo del océano: ballenas, cachalotes, plesiosaurios, calamares gigantes, o sirenas mitológicas se escuchan en muchas de las escenas.

 


Otro aspecto a considerar es el hecho de que esta historia está inspirada en la literatura de Edgar Allan Poe, y como ya saben quienes hayan leído a este escritor del siglo XIX, la obra de este señor (en su vertiente terrorífica) se centra principalmente en los miedos, angustias, delirios y traumas de los personajes centrales de sus cuentos. La manera en cómo en muchos de sus relatos plasma la visión angustiosa y paranoica en la cual los protagonistas perciben las situaciones que les aquejan, es sublime. Y angustiante. Mucho de la atmósfera y del terror que se manifiesta al momento de la lectura, surge de la mente retorcida de los protagonistas, no tanto de las cosas que suceden alrededor. El Faro recurre a esta forma de terror psicológico para demostrar que el legado de Poe perdura hasta el día de hoy, incluso en aquellas producciones destinadas a refrescar el panorama cinematográfico, el que usualmente necesita nuevas ideas, o más bien ideas mejoradas. Y bajo la influencia de Poe se mejoró una idea, un concepto.
 
La figura de la gaviota tuerta, otro personaje del film, recuerda a la figura del felino en el cuento ya mencionado El Gato Negro, personaje cuya falta de uno de sus ojos se relaciona con el lado más espantoso del narrador de aquel relato. El concepto del ojo es recurrente en la cinta.

 

 

ALGUNAS INTERPRETACIONES

 

Mucho se ha especulado con respecto al significado de esta película y su carácter críptico y misterioso; esta cualidad la hacer estar abierta a distintas interpretaciones. Algunas de índole mitológica, otras de tipo freudiana, etc.
 
Una teoría que se comenta por ahí con respecto a este largometraje es la existencia de la posibilidad de que Thomas y Ephraim en realidad sean la misma persona. Esta teoría no es descabellada, teniendo en cuenta el carácter psicológico del argumento, el hecho de que los dos personajes principales tengan ciertas similitudes, y también sabiendo que existen grandes historias en donde el Trastorno de Identidad Disociativa es pieza fundamental de la obra. Recuerdo películas como Psicosis (Alfred Hitchcock, 1960), Fight Club (1999), Identidad (2003), El Maquinista (2004), Fragmentado (2016); historias que exponen, de manera fantasiosa, el fenómeno de la doble personalidad, o personalidad múltiple, y que tienen su origen en el clásico El Extraño Caso del Dr. Jekyll y Mr. Hyde, escrito en 1886 por Robert Louis Stevenson. Aunque también es necesario recalcar que, tratándose del cine, en ocasiones es difícil distinguir si se trata de un TID o de algún tipo de esquizofrenia, teniendo en cuenta que en la gran pantalla se muestran los hechos reales y los imaginarios como si fuesen uno solo, y se complica diferenciar entre uno u otro mal, dependiendo de la complejidad del guión y de la visión del director.
 
Ahora, si se le puede aportar algo a esta teoría, sería esto: el joven podría estar imaginando la figura o personalidad del viejo, producto de una situación traumática que ocurrió en el pasado y que se narra a lo largo de la historia, viendo a este ser como alguien despreciable, ruin; en contraposición del joven y de lo que él es en la realidad. O todo lo contrario: es el viejo quien imagina al joven, es el viejo quien sufre del trastorno que le hace ver e interactuar con este joven tranquilo, sensato, trabajador, buena persona, que sigue las normas, que cumple con las características que, a ojos del viejo, son las propias de alguien al cual él aborrece; alguien con estas características vendría a constituirse en un enemigo que se debe atacar, humillar, aplastar, destruir. El joven vendría a representar todos los miedos del viejo, todos esos miedos que dejan en evidencia la bajeza moral y espiritual del mismo; no por nada el viejo teme y se asusta con la sombra del joven, la sombra junguiana que refleja aquello que no queremos aceptar de nosotros y a lo cual tememos y rechazamos. Thomas no soporta la presencia de Ephraim, la presencia del bien y de lo que es correcto; necesita acabar con él y su categórico significado; rebajarlo a un nivel en el que el viejo no sienta que Ephraim es un constante insulto a su existencia.



Lo que me lleva a creer en otra teoría: ni el joven imagina al viejo, ni el viejo imagina al joven. Ni ninguno tiene el poder sobre el otro, teniendo en cuenta a Thomas como el abusador (un poder dictatorial y establecido), o tomando a Ephraim como aquél que le quita espacio y territorio al viejo, y que se constituye como alguien moralmente superior (un nuevo poder que viene a reformarlo todo). No, nada de eso. Porque quien tiene el verdadero poder en esta historia no es ni más ni menos que el Faro mismo, el Faro que durante todo el largometraje está presente en forma física, psicológica, atmosférica y metafísica; el Faro, que cuenta con vida, personalidad y protagonismo; el Faro es quien tiene el poder de jugar con las mentes de los personajes y crear extrañas realidades; el Faro que viene siendo el objeto de deseo de los personajes centrales, el trofeo por el cual compiten y que necesitan ganar a toda costa; el Faro, ya que es él quien decide a qué persona le entrega sus secretos y a quién no; el Faro es el motivo de por qué los protagonistas se convierten en monstruos.
 
El Faro es el causante del conflicto principal, es el problema y a la vez la solución misma. El Faro es el amo y señor de toda la existencia y eternidad. El Alfa y el Omega.



Notable es el sonido de la sirena proveniente de esta estructura monolítica, sonido que se escucha de vez en cuando y recuerda el sonido de un monstruo o dios primigenio, cual Cthulhu o Leviatán, legendarias entidades marinas que emergen desde los abismos para mostrar su existencia y dominio en el mundo de los hombres y los mares.
 
Lo anterior me trae a la memoria sonidos similares que se usaron en otras producciones, como el rugido bestial y repetitivo que se escucha en el tema Black Star del artista británico de dark ambient Lustmord (tema de 15 minutos recomendable para quien quiera sentir una buena dosis de pavor); o el sonido agudo de una extraña y alienígena sirena de un planeta lejano que se escucha en el tráiler de Alien (1979) y que sugiere la presencia de algún dios extraterrestre que con sus gritos y lamentos intenta advertir a la humanidad sobre el peligro que yace oculto delante, cual faro que con su luz y sonido alerta a los buques espaciales para que éstos no encallen en las rocas de un planeta olvidado, desconocido y hostil.
 


CONCLUSIÓN
 
Esta película es recomendable para aquellas personas que no buscan la clásica historia de terror que apunta a llenar salas y tener record de taquillas, con situaciones sensacionales y extremas (ojo, estos requisitos no quitan calidad a una producción, basta ver The Conjuring o A Quiet Place; buenas películas), ya que esta historia invita a profundizar en su significado y en la psique del ser humano, más que basarse en los clásicos argumentos terroríficos, o más que aquéllas que abusan del recurso del jumpscare, demostrando el poco o nulo talento de sus realizadores. Esta historia, al igual que los cuentos góticos de Poe, se sumerge en la mente laberíntica de sus personajes, mostrando una faceta oculta del ser humano, difícil de comprender, pero que es clara en su intención con el espectador: sumergirlo en una atmósfera agobiante, que no se entiende, pero se siente en su vertiente oscura, terrorífica y angustiante. Un viaje a la locura misma. Una cinta para analizar y temblar.



 

Ya finalizando y para que no se malinterprete, yo no pienso que Crepúsculo haya sido una mala saga, para nada, todo lo contrario; es bastante entretenida. Estaba destinada para un público adolescente que busca más distracción y romanticismo en vez de una gran profundidad argumentativa y narrativa. Me entretuvo bastante cuando la vi en su época, su estética elegante funciona, su atmósfera romántica atrapa, su mensaje provida es elogiable, pero debo admitir que en esa escena clímax quedé con los crespos hechos, a pesar de que ese recurso haya tenido cierto peso argumentativo en su guión. Algo a mencionar, pero que no tiene nada que ver con todo esto, y que no puedo evitar dejarlo pasar, es que en esa última película, Amanecer, hizo una pequeña actuación el actor y artista marcial Lateef Crowder, a quien admiro mucho por sus múltiples actuaciones en cintas de peleas, por sus acrobacias y por su especialización en el arte del Capoeira. Lo malo es que en Amanecer no hizo gala de sus dotes marciales. Seguramente ningún vampiro, hombre lobo o vulturi hubiera resistido alguna de sus patadas, una de las más potentes registradas por los especialistas de las ciencias físicas.
 


Título: El Faro (The Lighthouse)
Año: 2019
Protagonistas: Willem Dafoe, Robert Pattinson
Guión: Robert Eggers, Max Eggers
Música: Mark Korven
Dirección   : Robert Eggers

 



Tráiler de la producción :

 

 



sábado, 19 de septiembre de 2020

MOTHER!: UNA VISIÓN ESQUIZOANALÍTICA

 



Decidí hacer una interpretación de esta película ya que es una historia que rompe con lo que siempre se ve en el cine; no sigue la narrativa que podríamos considerar “normal” en una producción y a la cual todos estamos acostumbrados.

La película consta de dos partes a las que, para efectos prácticos. llamaré “Inspiración para la Creación” y “Destrucción de la Creación”

Los protagonistas viven en una casa solitaria en medio del campo. Ella, una dueña de casa que se preocupa de darle vida al hogar; él, un escritor que busca la inspiración para una obra. En eso reciben la visita de un extraño que marcará el quiebre de la paz en el hogar, un quiebre sin vuelta atrás y que desembocará en un caos absoluto cuyo significado está más allá de cualquier comprensión.



DESCRIPCIÓN GENERAL


Nos muestran una realidad; la realidad de a poco va diluyéndose para dar paso a algo que pareciera no tener forma, no tener reglas, no tener leyes de la física, algo impredecible que puede sorprender con cualquier cosa inimaginable. Y aquello inimaginable no tiene la intención de ser algo agradable; en específico, a medida que avanza la historia, las situaciones se van deformando más, ya no tienen sentido ni una lógica coherente que pudiera seguir un patrón o algo de qué afirmarse, dejando a los personajes y al espectador a la deriva con la consiguiente sensación de inestabilidad e inseguridad que a muchos puede desagradar, y a otros puede atraer magnéticamente, ya que esta condición es una fuente inagotable de nuevas sensaciones que hacen ver que una historia no necesariamente tiene que tener un sentido (o una falta de sentido a simple vista, como en este caso) para despertar estados en la mente que te indican de que en la ficción se puede ir más allá, y que muy pocas veces se puede regresar y dejar todo como estaba para pasar a un nuevo orden de cosas, que no se tiene certeza de si será algo auspicioso o será el mismo infierno para los protagonistas. No hay garantía de nada.





La sorpresa inimaginable no tiene intención de ser algo agradable, más bien el camino lleva por lugares en los cuales el ser humano difícilmente está adaptado. El humano amolda entornos para poder llevar una vida sustentable y que tenga un mínimo de calidad; crea condiciones para así poder estar más cerca de una estabilidad que asegure el bienestar presente y futuro de nosotros y de nuestras familias; inventa sistemas que nos ayudan y permiten seguir evolucionando; terraforma mundos en los cuales nos perpetuamos y sobrevivimos, ya que ése es el fin básico de toda especie: sobrevivir. Pero qué ocurre cuando el entorno que adaptaste para vivir es alterado, cuando la seguridad de bienestar que se tenía en un principio se va deshaciendo, tu sistema de vida en el cual te apoyas corre peligro, y el mundo en el que pretendías perpetuarte ya no tiene la estabilidad que te permite existir… Entonces ocurre lo que se ve en esta película, pero todo desde un punto de vista onírico, un sueño que se vuelve pesadilla, incertidumbre total, un caos que se apodera de la existencia sin que podamos hacer algo más que ser meros testigos de una debacle que no se veía venir, inexorable, sin conmiseración ni piedad.

¿Vale la pena ver una producción que no explica nada, que confunde, donde las situaciones no tienen pies ni cabeza, e inclusive la experiencia podría llegar a convertirse en un mal rato para el espectador? El mundo del cine por lo general nos tiene acostumbrados a historias sensacionales, llenas de efectos, bastantes luces y glamour, con personajes estereotipados que nos hacen olvidar por un momento la vida monótona que llevamos; producciones en donde todo se explica, todos los cabos se atan, todo tiene un principio y un fin, y en donde el gran desenlace cumple con el objetivo de dejar al espectador con una sensación de satisfacción y realización…, un final feliz; producciones que nos mantienen en un estado de seguridad en donde sabemos que todo irá bien, y si las cosas no salen bien entonces ya surgirá de por ahí el héroe de turno que salvará el día y erradicará el mal del universo, un Deux Ex Machina, que al igual que en el antiguo teatro griego, no existe ningún motivo o razón para que ello ocurra, más que el deseo de querer que las cosas terminen de manera positiva para los protagonistas que no son reales, no existen, sino que, como escribió alguna vez Robert McKee, son tan sólo la personificación de alguna parte de nuestra psique y en la cual nuestros sueños, deseos, esperanzas y frustraciones se ven reflejados.

Es necesario de vez en cuando para el espectador salir de la seguridad que significa aquellas historias que venden mucho, que son parte de la cultura, lo mainstream a lo cual estamos acostumbrados. El visionado de producciones que escapan de los códigos y las reglas convencionales y que se transforman en creaturas no comprendidas ni toleradas por la mayoría de la gente que, de manera preocupante, obedece ciegamente lo que la masa dice que hay que hacer o decir, sin parar a preguntarse o a analizar el porqué tiene que hacer o decir eso…, se transforma en un deleite, un bálsamo de lo nuevo, de lo extraño, perturbador y prohibido; no necesariamente “bueno” o “malo”, pero sí “raro”; escapa de toda regla establecida. La historia ya no tiene por objetivo el estar al servicio del público, sino más bien el estar al servicio de ella misma, complacerse y satisfacerse porque es su necesidad y su misión capital, mostrarse tal cual es, sin tener en consideración lo que el público quiere, el público-masa, el público que no perdona cuando algo se sale de las convenciones universales. En ese caso, la historia “rara” se opone a los deseos del espectador, tiene sus propios deseos que riñen con los anhelos de la gente, cobra vida, desafía al statu quo enseñándole lo que no quiere que le enseñen, se arriesga a un linchamiento en la plaza pública o a alcanzar la gloria máxima; no tiene miedo. Pero eso no importa, lo que realmente importa es la honestidad que demuestre.


En “Inspiración para la Creación”, la primera mitad de la cinta, la incomodidad marca presencia, se respira, tiene vida; no es algo que se catalogue como “momento incómodo”, “situación incómoda”, “algún instante incómodo”… Esta sensación se siente de manera constante, paulatina, va in crescendo hasta tomar dominio absoluto de la estancia, del living, de los pasillos, del dormitorio, de toda la casa en donde ocurren los hechos. Llega un minuto en que la incomodidad da paso al terror. Su atmósfera opresiva llena todos los resquicios de la mente, algo que, desde un punto de vista cinematográfico, demuestra el talento de los realizadores; personajes y espectadores no pueden escapar de esta influencia. No pueden escapar de este ser.

En la segunda parte, “Destrucción de la Creación”, simplemente la locura se desata, el sinsentido toma posesión total de los hechos. Darren Aronofsky, su director y guionista, no tiene ninguna misericordia con el espectador, le da lo mismo que éste pueda entender la presunta alegoría que se muestra; o más bien la historia no tiene interés en ser entendida. El nivel de sinsentido escapa de todo parámetro, el cerebro humano abandona la idea ilusoria de intentar tener que comprender algo de lo que se muestra en pantalla, para pasar a un estado en el cual sólo se deja llevar por el maremágnum; el neocortex ya no ejecuta análisis ni la toma de decisiones, una fuerza superior lo guía y lo convierte en parte de la confusión. El Caos se hace presente como ser vivo y llega para quedarse, para tomar control de la situación (o más bien descontrol de todo), coge a los personajes y hace lo que quiere con ellos, sin medir lo que pueda acontecer, sin miedo a las transformaciones abruptas cuyas consecuencias no son de relevancia para efecto de lo que la historia desea que ocurra.

La historia no está al servicio del público, el público está al servicio de ella; no sólo hace lo que quiere con los personajes, también hace lo que quiere con el espectador. Tiene el poder absoluto.

 


DISCUSIÓN DE PAREJA


Esta escena marca el clímax de “Inspiración para la Creación”, en la cual los personajes centrales sacan lo que tienen dentro; se desnudan, se sinceran. Ella le reprocha lo mal que ha estado haciendo las cosas y el poco aporte que representa para la casa; él intenta justificarse culpando al entorno por su falta de ideas. Al expresarse, el poeta deja ver toda su incompetencia, su nula capacidad de ver los errores propios, su victimismo para poder salir airoso de la discusión que sabe que perderá, la desesperación con la cual inventa argumentos poco substanciosos de la nada para culpar a lo que sea de su patética falta de utilidad en el hogar. Culpa a la casa, culpa a su supuesto sofocamiento mental porque se siente encerrado, alega que necesita de amistades, se refugia en su calidad de damnificado moral, culpa al sistema, culpa al capitalismo, culpa a éste y esto otro, culpa al clima y al empedrado… Incluso, en un arranque abyecto de pasión, le recrimina a ella el no querer entenderlo; una suerte de acto de manipulación para zafar con éxito de la discusión. De poco le servirá su vil estrategia.

La intención por parte del poeta de no querer hacerse cargo de sus responsabilidades y pretender escaparse olímpicamente de la discusión, se hace evidente. Se me viene a la mente la imagen del artista, aquel personaje soñador que prefiere vivir en un mundo de fantasía, un mundo de cuentos e irrealidades, de hadas y unicornios, donde todo es bello, todo es placer, donde la molicie es reina imperante y la sensualidad es musa inspiradora para crear grandes obras. Cuando el artista pone los pies sobre la tierra, entonces sufre el tener que hacerse cargo de los deberes propios de todo ser humano, intenta evadir la realidad; y en ese intento cae en la trampa, cae en el envilecimiento, no sabe cómo lidiar con el mundo real, se desespera, grita, patalea, busca culpables, se autoflagela.

 





EL ARREBATO


Otra escena clave de la primera parte del film; la pelea entre hermanos. Un arrebato de ira no es algo que se tome como un simple acto de descontrol. Un arrebato es cambio, pasar de un estado a otro, romper un límite que mantiene a los entes dentro de un área catalogada como estable. Al romper ese límite ya no se puede volver atrás, es imposible dejar las cosas como eran antes; se produce un proceso de mutación en el cual el entorno ya no es igual, y nunca volverá a ser igual, pasa a ser otra cosa distinta y hay que aprender a vivir y sobrevivir en el nuevo sistema, en el nuevo mundo. A su vez, el ente que sufre el arrebato de ira ya no es el mismo de hace un momento, visto desde los ojos de los demás entes con quien comparte el área. Él, al igual que todo el ambiente que le rodea, también fue víctima de la mutación. Ahora se presenta como un ser totalmente extraño y ajeno, y como es un sujeto extraño entonces es alguien peligroso, alguien que atenta contra la seguridad y estabilidad del grupo; se le debe vigilar en caso de que nuevamente caiga en estado de arrebato. De ser así, al sujeto se le encadenará y se le pondrá en una mazmorra para que no haga más daño a nadie, no quebrante nuevos límites y el área no vuelva a pasar de un estado a otro; un nuevo cambio que podría significar la destrucción de la estabilidad del ambiente, la destrucción total de la existencia del grupo.


Cuando el personaje del hermano pecador le dice a la protagonista: “Se fueron y te dejaron sola… Tú si lo entiendes”, se refiere a que a él lo dejaron solo, lo abandonaron, no se preocuparon por él. Quizás le falto atención, quizás le falto alguna oportunidad, quizás le faltó amor… Da lo mismo lo que le haya faltado, el asunto es que ésa fue la génesis para que el arrebato dominara su actuar, hecho que marca un punto de inflexión dentro de la película; ya no se puede ir hacia atrás. A partir de este incidente, a la protagonista no se le hará nada de fácil el desarrollo de la trama; todo camino que le depare esta historia, la conducirá de manera inexorable al único destino que parece tener algo de cordura en medio de todo el caos imperante: el Arrebato.



EL PODER


En “Destrucción de la Creación”, al final del segundo acto, la pareja “discute” nuevamente, pero ésta no es una simple discusión. Los personajes principales se enfrentan, luchan uno contra otro por un objeto muy preciado por ambos y ninguno tiene intención de ceder. Aparentemente se ve como un choque de jerarquías, un choque de poderes; autoridad versus autoridad. Dos potencias en duelo que no darán su brazo a torcer para obtener lo que quieren, para demostrar que uno está equivocado y el otro no; demostrar que uno tiene la razón y el otro no. Pero lo cierto es que nunca existió tal duelo, nunca hubo autoridad versus autoridad, nunca fueron dos potencias chocando entre sí; todo no es más que una ilusión. Porque desde el principio del enfrentamiento se ve claramente quien ostenta el poder, y lo demuestra de una manera fría y silenciosa, sin gestos ni señal de fatiga, sin muestras de incomodidad que hagan pensar de que en algún momento dará algún indicio de que cederá en su tentativa de lograr aquello preciado que tanto anhela; se mantiene firme en su postura porque sabe que ya ganó, tiene el poder, lo ejerce, y sólo tiene que esperar a que el triunfo llegue solo. Por el contrario, la otra parte se muestra temerosa, insegura, con miedo, sin influencia sobre nada, se asume como la parte perdedora que no tiene poder para lograr algo en tal enfrentamiento; no le queda nada más que esperar el irremediable resultado, la fatídica y absoluta derrota. Esto me lleva a pensar y a desear que hubiera sido maravilloso que aquel personaje que va perdiendo, de alguna manera se sobreponga a su estado de sometimiento, aclare sus pensamientos, los ordene, arme estrategia y comience un ataque del cual su contraparte no podrá defenderse… Un ataque en el que se dirá todas las verdades a la cara y se le quitará de manera absoluta el poder al sometedor, minimizándolo y reduciéndolo a la calidad de sometido. Se le recordará su condición de mantenido, de poca cosa, de no aportar en el hogar, de inútil, de no querer asumir su responsabilidad de padre por no querer tener hijos, y cuando al fin tienen un hijo, no querer tomar la mejor decisión para su bienestar y pensar sólo en el bienestar propio; su categoría de inservible que no es capaz de mantener el orden en el hogar y permitir que el Caos entre en sus vidas. Con un argumento de ese calibre hubiese sido efectivo el cambio de sometimiento de un rival a otro, el cambio de poder.



Una estrategia así se llevaría a cabo desde la postura de aquél que maneja el conocimiento sobre el poder, un fluido que viaja de un bando a otro, dependiendo de quien sepa manejarlo. Se tendrá presente las palabras a usar, el volumen, el tono, los silencios, el ánimo, el tenor del mensaje, el lenguaje corporal, la proxémica y el paralenguaje; todo entra en juego para obtener el resultado deseado: arrebatar el poder a quien lo ejerce y usar el mismo en su contra. Someterle.

Por el contrario, si esta estrategia se llevase a cabo sin frialdad, sin control, sin conocimiento, al calor de las pasiones, dejándose llevar por la calentura de las palabras y los gestos, entonces eso desembocaría en, primero: un enfrentamiento en donde nadie lleva las de ganar, donde todo se sale de control, el mensaje y su contenido hiriente va de una trinchera a otra, el caos toma posesión del duelo tornándose incierto el resultado de la discusión, se demuestra la total falta de autoridad y poder en donde no solamente ninguno de los contendientes ganará el enfrentamiento, sino que ambos perderán de manera aplastante. Y segundo: la destrucción total, la destrucción de todo; la relación, la confianza, el respeto, el cariño, el amor… Todo esto acaba, se termina, explota. El Arrebato se hace presente y rompe con la estabilidad, destruye una gran obra. Se produce el cambio en el cual en un principio existía el Todo, luego interviene la fuerza destructora y acaba con el equilibrio para finalmente quedar convertido en Nada. El final de toda la existencia. El Caos.

Pero todo esto no es más que una elucubración que nunca ocurre. Aun así, el poder está presente, y viaja de un lado a otro. El poder no es algo que se posea o que se pueda mostrar, es un tipo de relación; el poder se ejerce.

 

Toda esta vorágine de hechos confluirá en un solo punto: el clímax. El Arrebato final. El gran cambio. La destrucción de la realidad.

 









En resumen, Mother!, una película muy, pero muy poco usual, sin clasificación de género, una joyita no apta para cualquier público, porque al ser una producción arriesgada, que trata temas delicados y situaciones chocantes, entonces puede gustar mucho o desagradar mucho; la responsabilidad corre por parte del espectador si es que desea verla. Yo me lavo las manos.

martes, 21 de abril de 2020

EL HOYO: CIENCIA FICCIÓN, SOCIEDAD, RELIGIÓN Y LO QUE SALGA...



Mi primera impresión al ver esta película fue así: una nueva cinta inspirada por otras de un estilo similar al que llamaré "Películas de Experimentos Sociales". Historias que básicamente se centran en una premisa que vendría siendo ésta: un grupo de personas (por lo general extraños entre sí) confinadas en un recinto (de manera voluntaria o involuntaria) del cual no pueden escapar y no tienen cómo comunicarse con el exterior, a todos ellos se les somete a un experimento (siendo constantemente monitorizados) el cual contará con ciertas reglas que pondrá a prueba la capacidad psicológica de este selecto grupo de personajes y que les llevará sus niveles de cortisol y de estrés hasta la cima del mismo Everest ya que dependiendo de su capacidad de seguir (y soportar) estas reglas entonces se decidirá quien gana y quien pierde, o en el peor de los casos, quien vive y quien muere. Menuda dinámica, como para jugarla en familia.

Vienen a mi memoria cintas como "El Cubo", "The Belko Experiment", "The Experiment", "Das Experiment", "El Método" y no sé cuantas más que no conozco pero todas tienen el común denominador de que toda la experiencia que se vive consiste en un experimento que busca probar o investigar algo. A veces explican qué es ese algo y otras veces no, pero eso da lo mismo; lo importante es el experimento en sí y las reacciones de los involucrados.

También viene a mi memoria un cuento macabro escrito hace décadas por el maestro del terror psicológico Edgar Allan Poe (1809- 1849) "El Pozo Y El Péndulo", donde se relata una situación un tanto parecida en que el personaje central cae en manos de la Santa Inquisición (Medioevo) y luego puesto en un recinto donde sufrirá tormentos propios de aquella época y en el cual está constantemente vigilado de manera subrepticia para así ver sus reacciones.

ARGUMENTO

Goreng, el protagonista, despierta en una cama que se encuentra en una habitación cerrada sin salida aparente. En medio de la estancia existe un hoyo que comunica con otra habitación igual a la suya, cuyo suelo también cuenta con otro hoyo que comunica con otra habitación, y así sucesivamente muchos pisos hacia abajo. De la misma manera el hoyo se repite en el techo y a la vez muchos hoyos y pisos hacia arriba. Todos los pisos están habitados, pero no se sabe cuantos niveles son. Goreng ocupa el piso 48. Cada cierto tiempo una plataforma baja a través del hoyo deteniéndose en cada piso por un breve lapso de tiempo. En la superficie de la plataforma se encuentran platos de distinta índole para que los ocupantes puedan alimentarse día tras día. La adversidad radica en que el alimento es limitado, o sea, los ocupantes de los primeros pisos pueden comer su ración diaria pero a medida que la plataforma va descendiendo entonces la comida va escaseando hasta el punto en que al llegar a cierto piso la plataforma ya no transporta comida a pesar de que quedan muchos más pisos hacia abajo y mucha más gente que alimentar. En estas circunstancias Goreng tendrá que hacer uso de toda su sangre fría y capacidad de adaptación para poder resistir el tiempo que le toca pasar en este lugar sin tener que esperar ayuda alguna del exterior, sobretodo porque las reglas del experimento dictaminan que los ocupantes deben cambiar de piso al parecer de manera aleatoria cada cierto tiempo con la consiguiente falta de alimento que significa eso.
Todo este experimento, su estructura física de muchos niveles, su mecánica, sus reglas y su propósito que es algo que se ignora, son conocidos como El Hoyo.



LECTURA

Cuando comencé a ver esta película me di cuenta que estaba ante una producción de estas "Películas de Experimentos Sociales" que les llamo, y a la vez noté la gran similitud entre esta historia y aquella mencionada anteriormente y recordada película de 1997 "El Cubo", cuya temática y ambientación son notablemente parecidos: Ciencia Ficción con Suspenso. Pero la gracia de "El Cubo" radica en su originalidad de ambientación, en su inclinación por cierto recurso matemático (Ciencia Ficción Dura) y en la clase de trampas que tienen que sortear los protagonistas para poder escapar con vida. En el caso de "El Hoyo" la cosa va más por el lado de lo psicológico, lo social, lo cultural, lo humano e inhumano, lo moral y hasta lo religioso. Una historia plagada de simbolismos y connotaciones que la convierten en una producción mucho más compleja que requiere algo de análisis para darse cuenta de que la cosa fue muy bien craneada.

Primero que todo está el tema del confinamiento. Estar meses encerrado en un cuarto donde no hay ningún estímulo, ni siquiera la luz del sol, es para volver demente a cualquiera. Luego está el tema de la comida. Si tienes suerte de estar en un buen piso donde llegan las sobras de los niveles superiores entonces tendrás que adaptarte a eso: a comer sobras; de lo contrario si a tu piso no llega comida alguna porque tu nivel es demasiado bajo, entonces prepárate anímicamente para hacer cosas que nunca has hecho en tu vida ya que tu existencia depende de ello. Nadie irá en tu rescate. Lo que me lleva al siguiente punto: en un afán de sobrevivir somos capaces de realizar actos propios de la barbarie que nunca haríamos en el diario vivir ya que estamos en una sociedad en evolución, por lo tanto para estar a la par de la civilización y que no nos metan a la cárcel por ser inadaptados sociales entonces debemos actuar civilizadamente; pero qué sucede si estás en un sistema cerrado, alejado de las normas establecidas, sin comida, en donde las posibilidades de vivir caen estrepitosamente al nivel del subsuelo... Entonces desaparece el ser humano y renace el Neandertal; volvemos a lo primitivo. Existen innumerables historias en el cine en donde el ser humano se ve obligado a involucionar (o a adaptarse) por determinadas razones, pero en este caso la involución es provocada, controlada, mantenida y apaciguada, todo dentro del contexto del "experimento" y de quienes están al mando de éste.

He leído muchas críticas, reseñas y análisis en los que explican que esta historia es una clara alegoría del capitalismo; en otras críticas leo que es una evidente alegoría de un sistema de planificación centralizada (como el socialismo). La gran verdad es que ésta es una historia sobre el ser humano, su naturaleza bestial y cómo se convive con esto o cómo intentamos vivir con esto. A lo largo de todo el film queda de manifiesto cierta visión particular que los realizadores tienen del animal-hombre: el hecho de que los de cierto piso no pueden hablar con los que están abajo simplemente porque están abajo y a la vez no puedes comunicarte con los que están arriba porque ellos están arriba; el detalle de que si la gente comiera sólo lo que necesitara entonces la comida llegaría a los pisos inferiores sin que nadie pase hambre; el hecho de que en ciertas circunstancias definidas se debe intentar el diálogo para lograr un resultado, pero si eso no funciona entonces se debe recurrir a la violencia como medio legítimo para llegar a tal resultado (o como dice uno de los personajes, "si no te hacen caso, entonces palo"); la imagen un tanto inocente que se le da al pacifismo y a aquellas actitudes que abogan por la bondad y solidaridad del ser humano como medio de enfrentar las crisis... El espectador puede estar de acuerdo o no con esta visión que se expone aquí (en lo particular discrepo con muchas ideas y con otras todo lo contrario) pero para mí la cosa es clara: mostrar a un ser humano llevado al límite, donde la moral desaparece, todo intento de diálogo es nulo, la solidaridad es un concepto que inevitablemente se debe ligar a la coacción para que funcione, y la sobrevivencia parece ser la noción absoluta que reina en un recinto en donde no se puede apelar a nada más que a eso mismo: a sobrevivir.
El panorama que se muestra en esta realización es bastante pesimista, pero claramente es lo que a mucha gente que quiere ver una película macabra (ojo, no película de terror, sino macabra, que no es lo mismo) le gusta: ver de manera ficticia cómo otros seres humanos se atacan y se consumen unos a otros (cosa que yo también disfruto mucho viendo). Aunque aquí esto se consigue de manera moderada y hasta elegante considerando toda la simbología existente durante todo el metraje, y también considerando la infinidad de películas basura que tratan temas similares de destrucción humana de manera gratuita, con mucha sangre sólo porque sí, donde no existe un trasfondo o algún mensaje filosófico que te haga decir "hey... esta película quiso decir ésto..., o esto otro..."; en "El Hoyo" se persigue un propósito que podría entenderse o no, pero se ve esa intención de que el mensaje va más allá de una simple situación extrema.



RELIGIÓN Y MONOMITO

La película, como toda buena película, cuenta la historia de un viaje, un viaje que inició antes de que comenzara la película. En un principio Goreng decide entrar al experimento por un motivo específico; esto significa que él decidió salir de su entorno en el cual estaba habituado, salir de su zona de confort para arrojarse a una aventura de la cual no sabía mucho, con el propósito de conseguir un objetivo, se arriesga y se lanza hacia la incertidumbre para buscar su futuro, tal como sucede en los mitos antiguos o en leyendas griegas. Una vez dentro del Hoyo comienzan las distintas pruebas que tiene que sortear para seguir avanzando en la aventura, pruebas de tipo psicológico, emocional, de corte moral, de tipo adaptativo (el personaje va evolucionando); va adquiriendo herramientas y habilidades para sobrevivir en su aventura; hace amigos, enemigos y encuentra gente que representa una guía en su camino (todas características propias de las historias épicas en distintas culturas del mundo). No es aleatorio que Goreng, llegado cierto punto tome una decisión que marcará el inicio del tercer acto, una decisión que, de manera metafórica y literal a la vez, va de la mano con el monomito del Viaje del Héroe, la catábasis como parte esencial del viaje del protagonista, el descenso al inframundo (como en su momento lo hizo Heracles, Odiseo, Dante y otros más), su posterior apoteosis y deificación convirtiéndose en el mítico Héroe Solar. No por nada en cierto momento de la cinta recibe el apelativo de "El Mesías", una especie de Jesucristo moderno con una misión que es llevar un mensaje a la humanidad cuyo contenido puede lograr un cambio substancial en una sociedad corroída por la bajeza, la desesperación y la falta de espiritualidad; la salvación que toda civilización anhela para no caer en la perdición. Todo esto conseguido no sin mediar grandes sacrificios de por medio, como todo buen viaje de crecimiento personal, espiritual y religioso.

Observación aparte merece el punto de que Goreng cuenta con el libro "Don Quijote de La Mancha" como única pertenencia, quizás haciendo alusión de que el conocimiento de un libro es poder, poder que nadie más tiene dentro de este experimento y que hay que saberlo usar, versus las pertenencias personales de los otros personajes que tienen una función mucho más utilitarista en un recinto donde deben sobrevivir a cualquier precio.

EN CONTRA

No todo es bueno en "El Hoyo". Llegar a hacer un film decente es algo difícil, sobre todo cuando cuentas con un presupuesto ajustado; el director Galder Gaztelu-Urrutia (que es su debut en el cine) y los guionistas David Desola y Pedro Rivero logran hacer un muy buen trabajo, logran atrapar al espectador con una historia ya usada y que en su significado puede complejizarse mucho (lo que le da un gran estatus frente a otras cintas de tema similar), y esto si se sabe administrar bien entonces se obtiene un resultado más que aceptable. Pero desgraciadamente no todo es como debiese ser, cae en detalles que son bastante clichés o estereotipados, en ciertas escenas llegué a reírme de lo ridículas que son (o tal vez no las supe entender), en otras escenas era demasiado obvio el mensaje que quieren entregar (o tal vez ésa era la intención: dejarte muy pero muy en claro la situación). En el segundo acto acontece un mini-arco argumental que, si bien es importante dentro de la historia, por desgracia aburre bastante, los actores susurran sus parlamentos de una manera que es ininteligible y debido a esto se pierde el mensaje que se intenta transmitir porque la situación se vuelve demasiado fome y latera; ocurren hechos puntuales que quiebran con esta fomedad establecida pero básicamente el mensaje se diluye sin que el espectador sepa qué diablos acaba de ocurrir aquí, o cual es el aporte que se quiso hacer. Desgraciadamente, una gran mancha en una producción que pudo haber sido mejor.

En resumen estamos ante una producción que básicamente muestra una situación extrema en donde sucede lo que se supone que tiene que suceder: algo de sangre, algo de gore, algo de canibalismo y su buena cuota de violencia que se justifican teniendo en cuenta el contexto de lo ocurrido

Para finalizar, más allá de que ésta sea una película de derecha o de izquierda, más allá de que sea cine progre o cine antiestatista, más allá de que sea una historia donde te muestre lo nefasto que puede causar un sistema de corte socialista, o por el contrario un sistema capitalista (depende de cual sea tu postura política, porque tus críticas políticas se verán reflejadas en esta historia), más allá de tus valores sociales o libertarios, "El Hoyo" es una cinta que significa un aporte para el séptimo arte, se la juega por algo más que simple entretención, su guión está muy bien diseñado, no sobra ni le falta nada, juega con los arquetipos propios de las historias clásicas de heroísmo y les saca partido, cuenta lo que tiene que contar y no se da tanta vuelta en aquello que poco importa. Película bastante recomendable en esta época de cuarentena que estamos viviendo, aunque no tan recomendable para aquellos que odian el encierro. Le doy siete jumbitos.