Decidí hacer una interpretación de esta película ya que es una historia que rompe con lo que siempre se ve en el cine; no sigue la narrativa que podríamos considerar “normal” en una producción y a la cual todos estamos acostumbrados.
La película consta de dos partes a las que, para efectos prácticos. llamaré “Inspiración para la Creación” y “Destrucción de la Creación”
Los protagonistas viven en una casa solitaria en medio del campo. Ella, una dueña de casa que se preocupa de darle vida al hogar; él, un escritor que busca la inspiración para una obra. En eso reciben la visita de un extraño que marcará el quiebre de la paz en el hogar, un quiebre sin vuelta atrás y que desembocará en un caos absoluto cuyo significado está más allá de cualquier comprensión.
DESCRIPCIÓN GENERAL
Nos muestran una realidad; la realidad de a poco va diluyéndose para dar paso a algo que pareciera no tener forma, no tener reglas, no tener leyes de la física, algo impredecible que puede sorprender con cualquier cosa inimaginable. Y aquello inimaginable no tiene la intención de ser algo agradable; en específico, a medida que avanza la historia, las situaciones se van deformando más, ya no tienen sentido ni una lógica coherente que pudiera seguir un patrón o algo de qué afirmarse, dejando a los personajes y al espectador a la deriva con la consiguiente sensación de inestabilidad e inseguridad que a muchos puede desagradar, y a otros puede atraer magnéticamente, ya que esta condición es una fuente inagotable de nuevas sensaciones que hacen ver que una historia no necesariamente tiene que tener un sentido (o una falta de sentido a simple vista, como en este caso) para despertar estados en la mente que te indican de que en la ficción se puede ir más allá, y que muy pocas veces se puede regresar y dejar todo como estaba para pasar a un nuevo orden de cosas, que no se tiene certeza de si será algo auspicioso o será el mismo infierno para los protagonistas. No hay garantía de nada.
La sorpresa inimaginable no tiene intención de ser algo agradable, más bien el camino lleva por lugares en los cuales el ser humano difícilmente está adaptado. El humano amolda entornos para poder llevar una vida sustentable y que tenga un mínimo de calidad; crea condiciones para así poder estar más cerca de una estabilidad que asegure el bienestar presente y futuro de nosotros y de nuestras familias; inventa sistemas que nos ayudan y permiten seguir evolucionando; terraforma mundos en los cuales nos perpetuamos y sobrevivimos, ya que ése es el fin básico de toda especie: sobrevivir. Pero qué ocurre cuando el entorno que adaptaste para vivir es alterado, cuando la seguridad de bienestar que se tenía en un principio se va deshaciendo, tu sistema de vida en el cual te apoyas corre peligro, y el mundo en el que pretendías perpetuarte ya no tiene la estabilidad que te permite existir… Entonces ocurre lo que se ve en esta película, pero todo desde un punto de vista onírico, un sueño que se vuelve pesadilla, incertidumbre total, un caos que se apodera de la existencia sin que podamos hacer algo más que ser meros testigos de una debacle que no se veía venir, inexorable, sin conmiseración ni piedad.
¿Vale la pena ver una producción que no explica nada, que confunde, donde las situaciones no tienen pies ni cabeza, e inclusive la experiencia podría llegar a convertirse en un mal rato para el espectador? El mundo del cine por lo general nos tiene acostumbrados a historias sensacionales, llenas de efectos, bastantes luces y glamour, con personajes estereotipados que nos hacen olvidar por un momento la vida monótona que llevamos; producciones en donde todo se explica, todos los cabos se atan, todo tiene un principio y un fin, y en donde el gran desenlace cumple con el objetivo de dejar al espectador con una sensación de satisfacción y realización…, un final feliz; producciones que nos mantienen en un estado de seguridad en donde sabemos que todo irá bien, y si las cosas no salen bien entonces ya surgirá de por ahí el héroe de turno que salvará el día y erradicará el mal del universo, un Deux Ex Machina, que al igual que en el antiguo teatro griego, no existe ningún motivo o razón para que ello ocurra, más que el deseo de querer que las cosas terminen de manera positiva para los protagonistas que no son reales, no existen, sino que, como escribió alguna vez Robert McKee, son tan sólo la personificación de alguna parte de nuestra psique y en la cual nuestros sueños, deseos, esperanzas y frustraciones se ven reflejados.
Es necesario de vez en cuando para el espectador salir de la seguridad que significa aquellas historias que venden mucho, que son parte de la cultura, lo mainstream a lo cual estamos acostumbrados. El visionado de producciones que escapan de los códigos y las reglas convencionales y que se transforman en creaturas no comprendidas ni toleradas por la mayoría de la gente que, de manera preocupante, obedece ciegamente lo que la masa dice que hay que hacer o decir, sin parar a preguntarse o a analizar el porqué tiene que hacer o decir eso…, se transforma en un deleite, un bálsamo de lo nuevo, de lo extraño, perturbador y prohibido; no necesariamente “bueno” o “malo”, pero sí “raro”; escapa de toda regla establecida. La historia ya no tiene por objetivo el estar al servicio del público, sino más bien el estar al servicio de ella misma, complacerse y satisfacerse porque es su necesidad y su misión capital, mostrarse tal cual es, sin tener en consideración lo que el público quiere, el público-masa, el público que no perdona cuando algo se sale de las convenciones universales. En ese caso, la historia “rara” se opone a los deseos del espectador, tiene sus propios deseos que riñen con los anhelos de la gente, cobra vida, desafía al statu quo enseñándole lo que no quiere que le enseñen, se arriesga a un linchamiento en la plaza pública o a alcanzar la gloria máxima; no tiene miedo. Pero eso no importa, lo que realmente importa es la honestidad que demuestre.
En “Inspiración para la Creación”, la primera mitad de la cinta, la incomodidad marca presencia, se respira, tiene vida; no es algo que se catalogue como “momento incómodo”, “situación incómoda”, “algún instante incómodo”… Esta sensación se siente de manera constante, paulatina, va in crescendo hasta tomar dominio absoluto de la estancia, del living, de los pasillos, del dormitorio, de toda la casa en donde ocurren los hechos. Llega un minuto en que la incomodidad da paso al terror. Su atmósfera opresiva llena todos los resquicios de la mente, algo que, desde un punto de vista cinematográfico, demuestra el talento de los realizadores; personajes y espectadores no pueden escapar de esta influencia. No pueden escapar de este ser.
En la segunda parte, “Destrucción de la Creación”, simplemente la locura se desata, el sinsentido toma posesión total de los hechos. Darren Aronofsky, su director y guionista, no tiene ninguna misericordia con el espectador, le da lo mismo que éste pueda entender la presunta alegoría que se muestra; o más bien la historia no tiene interés en ser entendida. El nivel de sinsentido escapa de todo parámetro, el cerebro humano abandona la idea ilusoria de intentar tener que comprender algo de lo que se muestra en pantalla, para pasar a un estado en el cual sólo se deja llevar por el maremágnum; el neocortex ya no ejecuta análisis ni la toma de decisiones, una fuerza superior lo guía y lo convierte en parte de la confusión. El Caos se hace presente como ser vivo y llega para quedarse, para tomar control de la situación (o más bien descontrol de todo), coge a los personajes y hace lo que quiere con ellos, sin medir lo que pueda acontecer, sin miedo a las transformaciones abruptas cuyas consecuencias no son de relevancia para efecto de lo que la historia desea que ocurra.
La historia
no está al servicio del público, el público está al servicio de ella; no
sólo hace lo que quiere con los personajes, también hace lo que quiere con el
espectador. Tiene el poder absoluto.
DISCUSIÓN DE PAREJA
Esta escena marca el clímax de “Inspiración para la Creación”, en la cual los personajes centrales sacan lo que tienen dentro; se desnudan, se sinceran. Ella le reprocha lo mal que ha estado haciendo las cosas y el poco aporte que representa para la casa; él intenta justificarse culpando al entorno por su falta de ideas. Al expresarse, el poeta deja ver toda su incompetencia, su nula capacidad de ver los errores propios, su victimismo para poder salir airoso de la discusión que sabe que perderá, la desesperación con la cual inventa argumentos poco substanciosos de la nada para culpar a lo que sea de su patética falta de utilidad en el hogar. Culpa a la casa, culpa a su supuesto sofocamiento mental porque se siente encerrado, alega que necesita de amistades, se refugia en su calidad de damnificado moral, culpa al sistema, culpa al capitalismo, culpa a éste y esto otro, culpa al clima y al empedrado… Incluso, en un arranque abyecto de pasión, le recrimina a ella el no querer entenderlo; una suerte de acto de manipulación para zafar con éxito de la discusión. De poco le servirá su vil estrategia.
La intención
por parte del poeta de no querer hacerse cargo de sus responsabilidades y
pretender escaparse olímpicamente de la discusión, se hace evidente. Se me
viene a la mente la imagen del artista, aquel personaje soñador que prefiere
vivir en un mundo de fantasía, un mundo de cuentos e irrealidades, de hadas y
unicornios, donde todo es bello, todo es placer, donde la molicie es reina
imperante y la sensualidad es musa inspiradora para crear grandes obras. Cuando
el artista pone los pies sobre la tierra, entonces sufre el tener que hacerse
cargo de los deberes propios de todo ser humano, intenta evadir la realidad; y
en ese intento cae en la trampa, cae en el envilecimiento, no sabe cómo lidiar
con el mundo real, se desespera, grita, patalea, busca culpables, se
autoflagela.
EL ARREBATO
Otra escena
clave de la primera parte del film; la pelea entre hermanos. Un arrebato de ira
no es algo que se tome como un simple acto de descontrol. Un arrebato es
cambio, pasar de un estado a otro, romper un límite que mantiene a los entes
dentro de un área catalogada como estable. Al romper ese límite ya no se puede
volver atrás, es imposible dejar las cosas como eran antes; se produce un
proceso de mutación en el cual el entorno ya no es igual, y nunca volverá a ser
igual, pasa a ser otra cosa distinta y hay que aprender a vivir y sobrevivir en
el nuevo sistema, en el nuevo mundo. A su vez, el ente que sufre el arrebato de
ira ya no es el mismo de hace un momento, visto desde los ojos de los demás
entes con quien comparte el área. Él, al igual que todo el ambiente que le
rodea, también fue víctima de la mutación. Ahora se presenta como un ser
totalmente extraño y ajeno, y como es un sujeto extraño entonces es alguien
peligroso, alguien que atenta contra la seguridad y estabilidad del grupo; se
le debe vigilar en caso de que nuevamente caiga en estado de arrebato. De ser
así, al sujeto se le encadenará y se le pondrá en una mazmorra para que no haga
más daño a nadie, no quebrante nuevos límites y el área no vuelva a pasar de un
estado a otro; un nuevo cambio que podría significar la destrucción de la
estabilidad del ambiente, la destrucción total de la existencia del grupo.
Cuando el
personaje del hermano pecador le dice a la protagonista: “Se fueron y te
dejaron sola… Tú si lo entiendes”, se refiere a que a él lo dejaron solo, lo
abandonaron, no se preocuparon por él. Quizás le falto atención, quizás le
falto alguna oportunidad, quizás le faltó amor… Da lo mismo lo que le haya
faltado, el asunto es que ésa fue la génesis para que el arrebato dominara su
actuar, hecho que marca un punto de inflexión dentro de la película; ya no se
puede ir hacia atrás. A partir de este incidente, a la protagonista no se le
hará nada de fácil el desarrollo de la trama; todo camino que le depare esta
historia, la conducirá de manera inexorable al único destino que parece tener
algo de cordura en medio de todo el caos imperante: el Arrebato.
EL PODER
En
“Destrucción de la Creación”, al final del segundo acto, la pareja “discute”
nuevamente, pero ésta no es una simple discusión. Los personajes principales se
enfrentan, luchan uno contra otro por un objeto muy preciado por ambos y
ninguno tiene intención de ceder. Aparentemente se ve como un choque de
jerarquías, un choque de poderes; autoridad versus autoridad. Dos potencias en
duelo que no darán su brazo a torcer para obtener lo que quieren, para
demostrar que uno está equivocado y el otro no; demostrar que uno tiene la
razón y el otro no. Pero lo cierto es que nunca existió tal duelo, nunca hubo
autoridad versus autoridad, nunca fueron dos potencias chocando entre sí; todo
no es más que una ilusión. Porque desde el principio del enfrentamiento se ve
claramente quien ostenta el poder, y lo demuestra de una manera fría y silenciosa,
sin gestos ni señal de fatiga, sin muestras de incomodidad que hagan pensar de
que en algún momento dará algún indicio de que cederá en su tentativa de lograr
aquello preciado que tanto anhela; se mantiene firme en su postura porque sabe
que ya ganó, tiene el poder, lo ejerce, y sólo tiene que esperar a que el
triunfo llegue solo. Por el contrario, la otra parte se muestra temerosa,
insegura, con miedo, sin influencia sobre nada, se asume como la parte
perdedora que no tiene poder para lograr algo en tal enfrentamiento; no le
queda nada más que esperar el irremediable resultado, la fatídica y absoluta
derrota. Esto me lleva a pensar y a desear que hubiera sido maravilloso que
aquel personaje que va perdiendo, de alguna manera se sobreponga a su estado de
sometimiento, aclare sus pensamientos, los ordene, arme estrategia y comience
un ataque del cual su contraparte no podrá defenderse… Un ataque en el que se
dirá todas las verdades a la cara y se le quitará de manera absoluta el poder
al sometedor, minimizándolo y reduciéndolo a la calidad de sometido. Se le
recordará su condición de mantenido, de poca cosa, de no aportar en el hogar,
de inútil, de no querer asumir su responsabilidad de padre por no querer tener
hijos, y cuando al fin tienen un hijo, no querer tomar la mejor decisión para
su bienestar y pensar sólo en el bienestar propio; su categoría de inservible
que no es capaz de mantener el orden en el hogar y permitir que el Caos entre
en sus vidas. Con un argumento de ese calibre hubiese sido efectivo el cambio
de sometimiento de un rival a otro, el cambio de poder.
Una
estrategia así se llevaría a cabo desde la postura de aquél que maneja el conocimiento sobre el poder, un fluido que viaja de un bando a otro, dependiendo de quien sepa manejarlo. Se tendrá presente las palabras a usar, el volumen, el tono, los silencios, el ánimo, el tenor del mensaje, el lenguaje corporal, la proxémica y el paralenguaje; todo entra en juego para obtener el resultado deseado: arrebatar el poder a quien lo ejerce y usar el mismo en su contra. Someterle.
Por el contrario, si esta estrategia se llevase a cabo sin frialdad, sin control, sin conocimiento, al calor de las pasiones, dejándose llevar por la calentura de las palabras y los gestos, entonces eso desembocaría en, primero: un enfrentamiento en donde nadie lleva las de ganar, donde todo se sale de control, el mensaje y su contenido hiriente va de una trinchera a otra, el caos toma posesión del duelo tornándose incierto el resultado de la discusión, se demuestra la total falta de autoridad y poder en donde no solamente ninguno de los contendientes ganará el enfrentamiento, sino que ambos perderán de manera aplastante. Y segundo: la destrucción total, la destrucción de todo; la relación, la confianza, el respeto, el cariño, el amor… Todo esto acaba, se termina, explota. El Arrebato se hace presente y rompe con la estabilidad, destruye una gran obra. Se produce el cambio en el cual en un principio existía el Todo, luego interviene la fuerza destructora y acaba con el equilibrio para finalmente quedar convertido en Nada. El final de toda la existencia. El Caos.
Pero todo
esto no es más que una elucubración que nunca ocurre. Aun así, el poder está
presente, y viaja de un lado a otro. El poder no es algo que se posea o que se
pueda mostrar, es un tipo de relación; el poder se ejerce.
Toda esta
vorágine de hechos confluirá en un solo punto: el clímax. El Arrebato final. El
gran cambio. La destrucción de la realidad.
En resumen,
Mother!, una película muy, pero muy poco usual, sin clasificación de género, una joyita no apta para cualquier
público, porque al ser una producción arriesgada, que trata temas delicados y situaciones
chocantes, entonces puede gustar mucho o desagradar mucho; la responsabilidad
corre por parte del espectador si es que desea verla. Yo me lavo las
manos.








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